Cómo cuidar un sofá de piel
Sol, calefacción y grasa: lo que estropea la piel del sofá y una rutina sencilla para que dure muchos años.
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Un buen sofá de piel puede durar décadas, pero la piel es un material vivo: se seca, absorbe grasa y pierde color con el sol. Estas son las causas de casi todos los problemas y cómo evitarlas.
Los tres enemigos de la piel
- El sol directo. Decolora y reseca. Si el sofá está junto a una ventana orientada al sur, usa cortina o estor en las horas centrales.
- El calor seco. Radiadores, chimeneas y bombas de calor a menos de un metro cuartean la piel.
- La grasa de la piel humana. Oscurece reposacabezas y reposabrazos. Es lo primero que se nota.
Rutina de cuidado
- Cada semana: quitar el polvo con un paño de microfibra seco.
- Cada mes: paño apenas húmedo con agua destilada en las zonas de contacto.
- Cada seis meses: crema hidratante específica para piel, en capa fina.
- Una vez al año: limpieza profesional con jabón de pH neutro e hidratación.
Lo que nunca debes usar
Toallitas de bebé, limpiacristales, alcohol, lejía, cremas de manos o aceites de cocina. Algunos dejan brillo un día y la resecan o la manchan a largo plazo.
Si ya está oscura en las zonas de contacto o empieza a resecarse, mira nuestra limpieza e hidratación de sofás de piel.
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